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RUTA3
ALBERTO CERRITOS

RUTA CRITICA II

6.-La musa innumerable.
7.-El poder del Narciso.
8.-Cultura salvadoreña.
9.-Levantar la trompeta a los cielos.
10.-El digitopoeta y el ciberangel.

6.-Alberto Cerritos, la musa innumerable


Alberto Cerritos buscador de la musa innumerable en la era Digitalis/Digitalix. 'La musa innumerable, la reina de los Unos y los Ceros en la casa del Quanta donde Babel bosteza'. La musa innumerable, aquella que se nutre de la red, que estructura diversas combinaciones numéricas, que se expande a través de la era cibernética.
Las máquinas están trabajando a destajo, mientras las imágenes se suceden de forma continuada. No hay interrupción, porque los programas se han puesto en marcha. Estamos trabajando en la especificidad de los orígenes, buscando explicaciones racionales. La ciencia se encuentra en mantillas, dado que no ha conseguido descifrar los teoremas más complejos.
Todo está en función de la selección de información. Pero la era Digitalis/Digitalix avanza sin cesar y la musa innumerable se está adueñando del espacio. La estructura se inventa cada día, para demostrar su poder, basado en la incerteza de la vida. La vida como paradigma, como conexión de ideas, teorías y frases que se esculpen en las fosas desconocidas.
Alberto Cerritos construye la nueva teoría contemporánea de lo digital. Comenta, en este sentido, que 'bogarás por la tecnoesfera del mediascape sin conocer la psicoeconomía de ninguna catástrofe... en el frenesí del capital recombinante mudarás la piel a una de euforizante hommisaurio, neuroprogramado y podrás liberarte de la sórdida injerta sistemática y del peligro fantasmagórico.'

Dentro de su línea de investigación teórica el creador latino afincado en Canadá pretende comunicarnos la importancia de la adaptabilidad al medio para poder hacer frente a los retos del futuro. La musa innumerable no tiene límites. Su cuerpo avanza por las procelosas extremidades metálicas y ópticas, constituyendo un altar de lo estratégico. Cuerpo voluble, que se adapta a circunstancias que se abre cual mariposa halada en el altar de nuestros ojos. La musa avanza, supera obstáculos, el verde de la esperanza lo lleva, desde sus inicios, marcado en sus ojos. Tiene una voluntad férrea de buscar el consentimiento de lo sublime en la magnanimidad de los vericuetos de un laberinto escondido. Hay sendas pero también caminos pero el peligro que nos acucia es la aparición central de la torre de marfil en la que todos nos refugiamos buscando con la imaginación construir nuestra propia realidad.

'Oh digitalis de aromática, quiero embarcarme en el sin sentido, en la sin razón. Gracias a ti podré ver como revolotean mis palabras, más allá de Vancouver y del país de los lemures'.
La era Digitalis/Digitalix se basa en el cultivo de la información, de la apertura de la tecnología hacia una mundialización de los recursos. Cambio continuo, transformación evidente. Salimos de noche para ver la luna cuando ésta se encuentra en nosotros mismos. Viajamos para encontrar cuando la conexión somos nosotros.

Joan Lluís Montané.
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Agosto/2003

7-Alberto Cerritos, el poder del Narciso.

El poder de Narciso traspasa fronteras, irrumpe en mares y océanos, conquista países y las corporaciones se adueñan de todo lo material. El Narciso avanza con sus trajes aterciopelados, enfundado en smoking en las recepciones oficiales o bien se decanta por el aire juvenil de la libertad.
El Narciso nunca duerme, siempre está pensando y analizando. Fiesta en el mundo, el Narciso elucubra sobre los alcances de esta fiesta. No vaya a ser que la alegría nos contagie y las perspectivas de crecimiento se estanquen como consecuencia de la explosión de tan primario estado de ánimo.
Por este motivo la creación digital de los últimos años de Alberto Cerritos constituye un canto neobarroco a una experimentación formal constante, buscando resquicios de una libertad que es real, que persiste como prueba ante la inquisición que nos atenaza cada vez con mayor precisión científica.
Su obra, dividida en series temáticas, trata del amor, solidaridad, cooperación, universalismo, pone en evidencia situaciones de represión y opresión. Formas múltiples, barroquismo estructural, colores contrastados y diversos, que no buscan la armonía sino la complejidad en su forma de interrelacionarse.

Se trata de la existencia del paradigma de la digitalización, de la era tecnológica que nos anuncia el poder mundial del individuo y el de las corporaciones que lo integran. El poder del Narciso es el poder de las corporaciones, porque, de una creencia inusitada en las posibilidades del yo, surgen los imperios. Es una cuestión de amor propio, que se puede verificar con facilidad.
Hay que tener los proyectos claros, con sus estructuraciones diversas, llevarlos a cabo con practicidad y aplicarlos de forma que parezcan reales. El poder del Narciso se basa en una gran cantidad de teoremas especulativos, en el sentido de apostar por ideas que, en el fondo, están caducas. Por esa razón hay que superar el egoísmo que no está regulado.
Un egoísmo no regulado se convierte en narcisismo y su aplicación genera nuevos monstruos en una era en la que el concepto de lo solidario es el que prevalece. Pero hay que tener mucha precaución, en el sentido de que hay una lucha denostada por el poder, y cualquier variación de la situación puede generar una auténtica catástrofe.
Se trata de aplacar los instintos guerreros para llegar a una formulación de libertad. Hoy, la cultura de las armas, está extendida, en el sentido de que el poder del Narciso se basa en su propia seguridad y de ahí a la guerra preventiva.
El Narciso se transforma en un gran dragón, al que las lanzas ya no le hacen efecto. Es, por esta razón, que siempre debe existir la verdad para, desde esa postura, desenredar los hilos de la madeja que nos atenaza.

Joan Lluís Montané.
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Agosto/2003

8.-Alberto Cerritos, cultura salvadoreña.

Disparos en la lejanía de la selva, allí donde se encuentran los pumas persiguiendo a monos que pretenden escapar de sus fauces. Una serpiente silenciosa se enrosca en el cuerpo de un venado que había ido a olisquear unas hierbas mágicas. En el fondo se trata de mantener el ecosistema de la zona. Una estructura basada en el predicamento, en el discurrir de las aguas cristalinas que bajan desde lo alto de los cerros hacia el mar inmenso.
Sol que se filtra por entre las copas de los árboles más frondosos. Pájaros de mil colores que ensayan extrañas letanías. El silencio de la música animal se complementa con los sonidos del viento al pasar por entre los árboles y ramas. La orquesta sinfónica natural desarrolla su melodía inmortal procedente de los vericuetos de la naturaleza biológica, que posee un paradigma etéreo en su propia nomenclatura y que sólo los más preparados conocen.

Disparos en la lejanía de la selva. Varios campesinos muertos de sendos disparos en la cabeza. Por armas para su teórica defensa no portaban más de un puñado de plátanos, ricos en potasio. Ni los animales matan por placer, aún los más feroces.
Cultura salvadoreña, origen selvático, estructura volcánica, selva virgen que rodea con su manto verde el compás de las marchas militares de quienes, cubiertos con vendas en los ojos, asesinan a mujeres y niños.
Disparos en la lejanía de la selva. Campesinos huyendo del horror. Mujer anarquista con un palo en los hombros. Los guerrilleros protegen el poblado, donde la escuela enseña geografía universal.
Hay canciones que hablan de amor y guerra, de injusticia y opresión.
La creación digital de Alberto Cerritos lleva en su estructura molecular el grito del silencio de los verdes follajes teñidos del rojo de la sangre de quienes siempre han sabido cual era su sitio. Curas obreros, el obispo comprometido, los jaguares y pumas rondando, mientras los monos saltan de rama en rama en el inmenso conjunto de árboles frondosos que conforman el castillo de cristal de los sueños colectivos.
Creación digital que refleja el verde selvático, el rojo sangre y la pureza de los cielos. Aquella pureza que muchos guerrilleros, fusil en mano, creen que les ayudará a conquistar el mundo.
Gotas de sudor, fusiles anticuados, marchas extenuantes hacia la cascada milagrosa. Escuadrones de la muerte, obreros que se desgañitan por proteger sus conquistas. Mientras los campesinos rezan al dios de la fertilidad y las mujeres miran sin mirar a sus hijos marchar para esconderse en los mantos aterciopelados de la cultura salvadoreña de la guerra escondida en las palmeras, allá donde los felinos imponen su ley.

Joan Lluís Montané.
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Agosto/2003

9.-Alberto Cerritos, levantar la trompeta a los cielos.

La conciencia antiimperialista de Alberto Cerritos es una constante en toda su producción digital. En este sentido su obra virtual posee connotaciones sociales, siendo marcadamente consciente de su protagonismo de compromiso en todos los órdenes. De ahí que sus series temáticas traten conceptos solidarios, mundialistas y comprometidos. Sus colores son diversos, contrastados, muy evidentes, unas veces ácidos, otras fluorescentes, o bien muy especiales. Lo importante es destacar la efervescencia que bulle a partir de la legitimización de la lucha contra la insolidaridad y la pobreza.
El creador latino afincado en Canadá levanta la trompeta a los cielos y legiones de ángeles acuden a su servicio para poner remedio, luchar en las calles, establecer servicios y elaborar estructuras que garanticen un futuro prometedor.
Es habitual, a lo largo de su obra digital, que se interrogue sobre el papel desempeñado por la tecnología, en el sentido de contribuir a elaborar la poética de la nueva era. De lo complejo, elaborado; buscando el camino a través del laberinto, que es la sociedad. Esta parece configurada a favor de los intereses dominantes; por lo que, a menudo, el hilo de oro de Ariadna se pierde en la noche de los tiempos.

Hay una búsqueda, existe un compromiso que avanza con delicadeza, que se va situando en las avanzadillas de los que luchan para conseguir encontrar al Minotauro. Otros se contentan con creer que Ariadna es una auténtica leyenda. Los más se fijan en el hilo de oro, pero no saben nada de la existencia del Minotauro y no se creen el secreto de Ariadna, que convierten en mito. El gran silencio invade la nada, mientras las trompetas viajan a través de los cielos, se entretienen con los que van encontrando por el camino y los elevan a mundos de cristal soñado, de tierra de porcelana, de árboles de color violeta y de animales fosforescentes. Estamos dentro de la red tejida cual tela de araña por el poder. Una red atractiva, formada por mil colores, elaborada, fermentada por formas exquisitas, que, aparentemente, relucen como el sol.
Son como puntos de luz del monstruo bicéfalo. Pero, si uno se acerca con decisión y detenimiento, observa que las luces son antorchas que arden en los ojos de los condenados a muerte. Una pestilencia repugnante invade el caos y lo idílico se vuelve demoníaco.
Una de las constantes habituales de Alberto Cerritos es, precisamente, dar a conocer esta actitud de duda, saber que estamos en la misma contienda y procurar distinguir a los que están atrapados en la red de los que están trabajando para construir un futuro mejor, escuchando la trompeta de los ángeles.
La sideralización, las ondas electromagnéticas, la influencia del caos es evidente; pero también lo es la perseverancia y la actitud firme en la utilización de las nuevas tecnologías.

Joan Lluís Montané.
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Agosto/2003

10-Alberto Cerritos, el digitopoeta y el ciberangel.

El digitopoeta y el ciberangel evolucionan de forma permanente hacia voluntades cósmicas. Alberto Cerritos es el digitopoeta, pero también el ciberangel.
Como digitopoeta sus escritos poseen una cierta lucidez ácida; comprometidos con lo social, avanzan libres por el espacio, luchando denodadamente contra los monstruos que nos acechan a todos.
Su obra virtual es asimétrica, busca espectaculares concesiones narrativas y la prosa intelectual suple su diversificación temática.
La poética del creador latino de Canadá es compleja, dado que, aunque parte de preceptos solidarios, de conciencia universal, de amor y sentimiento, se interrelaciona de forma eficaz con su obra digital de manera decidida, en el sentido de que obra y poesía elaboran la madeja esencial en la que se produce un diálogo evidente a partir del que todo se complementa. No hay una correlación directa entre determinadas obras y poemas, sino que es en el sentido más profundo de ambas creaciones donde se produce la unión.
Existe un diálogo, se configura una decidida voluntad de gran sofisticación, de evidentes concesiones en la que una sensación de contención domina.
La aparición del ciberangel, ayuda al digitopoeta en el aspecto de que le permite liberarse de ideas menos materiales y elabora un discurso más espiritual. En el fondo su poesía tiene un trasfondo de cultivo espiritual, de elaboración trascendental, aunque su determinismo es claramente material.
Un determinismo evidente, en el sentido de basarse en un trasfondo metodológico, en una continuidad racional, para luego elevarse, seguir la transformación dentro de unas miras menos conservadoras.
De lo material, el espíritu, entendido como concepción libre, que avanza hacia otras realidades en las que las obras de Cerritos son estructuras, poseen una cierta carga neoexpresionista, con concesiones surreales, con una voluntad de evidenciar su progresión simbolista, sin descuidar el discurso geométrico.
De la geometría, sistema; de la estructura, basamento y de la poesía, notas en el espacio. La unión de estructura, basamento y notas en el espacio, surge la creación digital de este artista que, primero fué pintor y escultor, y ahora se ha pasado desde 1995 al arte digital porque esta disciplina le permite desarrollar grandes posibilidades que van más allá de las limitaciones formales que la limitan.
De lo formal, evidencia; la evidencia como acto de catarsis; de la catarsis, poesía y de ésta la formalización del núcleo duro que configura la experimentación del ideario del digitopoeta y permite la transformación y reverberación que supone en sí misma la existencia del ciberangel.

Joan Lluís Montané.
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte.
Agosto/2003



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